martes, 12 de enero de 2021

LA PASIÓN DE ANNE CATHERINE EMMERICH



Hoy, después de un largo silencio, voy a hablarles de esta película desconocida creo yo, peculiarmente rodada en un contexto cuyo propósito no era poner de relieve la santidad del personaje sino presentar en la pantalla chica algo misterioso y, por decir lo menos raro. Sin embargo, el personaje de Anne Catherine Emerich es tan fuerte que no es el misterio la clave para visualizar y entender esta pieza.
Antes bien, querido lector, creo que hemos de conocer algo más de este personaje tan singular. Comenzaré con una anécdota. El conocido actor y cineasta australiano Mel Gibson, luego de saborear el éxito de Hollywood comprendió que en su vida muchas cosas ocupaban el primer lugar de lo importante, pero ninguna de estas era precisamente Dios y como él había recibido una educación cristiana, particularmente católica, se dijo que debería hacer algo al respecto, así que la Gracia le llevó hacia los Evangelios.




Durante no poco tiempo se introdujo en los textos que nos presentan la vida y obra de nuestro Señor y Gibson leía, visualizaba, leía y observaba dentro de sí estas escenas y así nació la idea de hacer una película sobre Jesucristo, pero no sabía cómo exactamente hacerla porque había mucho que decir. Entonces pensaba, leía, visualizaba, imaginaba... oraba.
Y es en la oración que fue sorprendido por un hecho extraño: Estando sentado, cae sobre sus piernas un libro de su biblioteca, el título se lee grande: "La dolorosa pasión de nuestro Señor Jesucristo". He aquí algo que oriento la decisión del director de cine: la película debía centrarse en eso, del Evangelio había que extraer esto para hacer la película y es así como, a través de un libro literalmente "caído del cielo" Mel Gibson conoce a Anne Catherine Emmerich.




Anne nació el 8 de septiembre de 1774 en Westfalia que es una ciudad ubicada al noreste de Alemania. Sus padres eran campesinos muy humildes y a la vez creyentes católicos quienes tuvieron nueve hijos.
Desde la tierna edad de los cinco años, Dios se manifiesta a la niña de manera extraordinaria a través de visiones, apariciones, alocuciones interiores y diferentes gracias místicas. Un día enfermó gravemente y ella cuenta que vio al niño Jesús que le indicó dónde encontrar el remedio señalándole una planta que había al borde de un camino y tras ingerirla, efectivamente, Anne sanó.
Anne Catherine es una jovencita a la que el Señor puso a parte para prepararla a una misión muy particular. Ella sería un testigo muy próximo de los hechos narrados en los Evangelios.




La vocación de Anne Catherine es una sola, corresponder con todo su ser a su mejor Amigo y al que más amaba que es Jesús. Tiene claro que debe consagrarse y emprende un largo camino para hacer realidad esta llamada para desposar a Cristo. Siendo muy pobre, se pone al servicio de una familia quien la toma como sirvienta y ella trabaja en aquello y además hace bordados para juntar la dote e ingresar a los 28 años al convento de las religiosas agustinas de aquel lugar. Finalmente lo consigue, pero a los pocos años de haber ingresado al convento, las invasiones de Napoleón que intervinieron en toda Europa ordenan el cierre de este y otros conventos. Durante su paso por los claustros, ella se manifestó como una monja obediente a la regla y muy fiel a lo que el Señor le pedía a través de sus superiores. Sus hermanas la consideraban un alma escogida por Dios, tanto más cuando se manifestaron en ella las marcas del crucificado.
Anne fue la última monja en dejar este lugar al que con tanto esfuerzo aspiró. Sin embargo, el Señor la conducía por el camino estrecho pero seguro que es el de los discípulos.
Para entonces tiene una salud disminuida, tenía además los estigmas, pero por lo demás, como cualquier otro ser humano se encontraba en una circunstancia de vulnerabilidad al nivel material.
Lo que resta de los días de su vida transcurrirán en un lugar muy distinto a un convento, una habitación pobre y húmeda, un lugar donde los curiosos y mundanos habitantes de aquella villa no harían más fácil la situación a la que se enfrentará.




Entre tanto, Cristo vivo sigue hablándole, mostrándole con imágenes interiores diferentes momentos que el Mesías vivió durante su paso por este mundo. Dichas experiencias místicas hacían que Anne fuera arrobada por la Gracia. Los curiosos ya comentaban: "Está loca, ha perdido el juicio, está poseída, es una visionaria, quiere hacerse notar, se autolesiona". Sin embargo, sus relatos y testimonios de aquello que el Señor le mostraba eran tan vívidos que hubieron algunos que distinguieron algo más que las historias de una mujer enloquecida. El revuelo emprendió no poca altura y el gobierno y la propia Iglesia tuvo que intervenir.
La examinaron una primera vez y no por poco tiempo, intervinieron personas de marcado prejuicio y la trasladaron a algo equivalente a un manicomio donde no pudieron demostrar que había perdido el juicio, por el contrario, era poseedora de una personalidad totalmente normal. 
Pero algunos exigieron una segunda comisión examinadora compuesta por especialistas.
Todo esto era una permanente humillación para Anne quien veía el desfile de uno y otro personaje que venía, no pocas veces acompañado de algún curioso, con el pretexto de un nuevo examen. Fue una tortura. Ella todo lo ofrecía porque literalmente veía que sus sufrimientos no podían siquiera compararse a los de Aquel a quien tanto ella amaba.




La segunda comisión está compuesta por un notable, un médico protestante, un sacerdote y un escritor de nombre Clemens Brentano. Anne Catherin, al ver a este último le dice: "yo te conozco, el Señor me habló de ti y me previno que vendrías". Fuertemente impresionado por estas palabras, Brentano recibe la gracia de la conversión y decide quedarse al lado de la santa mujer durante cinco años tiempo en el cual escribió lo que Anne le iba dictando. Él se lo leía y ella le corregía y así se escribió "La dolorosa Pasión de nuestro Señor Jesucristo". Brentano como los demás miembros de la comisión no pudieron dar una explicación a tan abrumadores signos sobrenaturales, desde las revelaciones hasta los estigmas. Anne Catherine Emmerich, el viernes santo del año 1824, luego de vivir una vez más en su cuerpo la Pasión de Cristo, muere a la edad de 49 años.




Clemens Brentano, además de haber publicado "La Dolorosa Pasión de nuestro Señor Jesucristo", alcanzó a trabajar en el libro también dictado por la santa mística titulado: "La Vida de la Santísima Virgen María", el cual se publicó luego de la muerte del escritor. Los detalles tan puntuales de los escritos de Brentano dictados por Anne Catherine Emmerich, fueron fundamentales al momento de ubicar la casa de la Virgen María en Éfeso. Ninguno de los dos fueron jamás a Tierra Santa, sin embargo, luego del descubrimiento arqueológico de este lugar, estando aún todo sepultado, los escritos sirvieron para localizar puntual y señaladamente el edificio con su forma y detalles de lo que había en su interior y exterior.
Por tratarse de una mística, el proceso para beatificar a esta santa mujer ha sido muy difícil debido a la cantidad de hechos sobrenaturales. Se ha abierto y cerrado varias veces. Después de haber sido declarada Venerable y antes de que apareciera la película de Gibson "La Pasión de Cristo", ocurrió un milagro atribuido a Anne Catherine Emmerich y fue entonces que el Papa Juan Pablo II procedió a beatificarla.

La película de la que entregaremos a continuación la sinopsis y la ficha técnica, se ocupa de los últimos días de la santa sobre esta tierra a la cual llamamos en una hermosa oración "este valle de lágrimas".



UNA PELÍCULA QUE POCOS CONOCÍAN


Es la segunda mitad del siglo XVIII en Westfalia, noreste de Alemania. Anne Catherine Emmerich es una mística y visionaria; lleva los sangrientos estigmas de la pasión de Jesucristo.
La película se sitúa en el momento de la vida de Anne en que, siendo ella una monja cuyo convento fue cerrado por un decreto de Napoleón, se encuentra en una situación de vulnerabilidad. Para el común de las gentes, Anne es una extraña mujer que parece haber perdido la razón.
Por influencia de un prelado, recibe una incómoda habitación que se encuentra en el sótano de una taberna miserable impregnada de olor mundano.
Antes de su muerte, las noticias de sus extraordinarias visiones se extendieron por muchos pueblos y traspasó fronteras, llamando la atención de propios y extraños y perturbando a muchos. 
En efecto, Dios no solo hablaba a Anne Catherine sino que le mostraba con visiones interiores los detalles más sorprendentes de todo cuanto Jesucristo vivió sobre la tierra.
Lo escuchaba, lo veía y lo sentía en su propio cuerpo, mente y alma.
Debido a este inusitado carisma místico, el escritor y poeta alemán  Clemens Brentano, vivió cerca de Anne durante cinco años porque supo reconocer en ella una verdadera mística, no solo por los estigmas y verla vivir alimentada únicamente por la Eucaristía, sino porque todo lo que ella detallaba de la vida de Jesús era profundo y sin contradicción con los Evangelios. Así él deviene en la persona que tomó las notas principales de las revelaciones con las que hoy contamos.
Anne Catherine Emmerich, tuvo que sufrir las peores humillaciones porque fue sometida cual objeto de estudios de diversas comisiones curiosas, ignorantes e irrespetuosas, científicos ateos que hicieron resistencia a la abundancia de evidencias de hechos innegables por tratarse de signos sobrenaturales, además de ser torturada en permanencia por el demonio.
El viernes santo de 1824, Anne Catherine tiene su última experiencia mística al vivir la pasión y crucifixión de Jesucristo, hecho que finaliza con la muerte de esta santa mujer a quien la Iglesia le ha beatificado.




 




Título Original: Le tribunal de L'impossible:
La Passion d'Anne Catherine Emmerich
Título en Español: La pasión de Anne Catherine Emmerich
Director: Michel Subiela
Guión: Mercelle Maurette
Año: 1967
País: Francia
Idioma: Frances
Subtítulos: Español
Imagen: Blanco y Negro
Imagen: 16:9
Actuaciones estelares de:
Anouck Ferjac como Anne Catherine Emmerich,
Claude Titre como Clements Bretano
Bernard Varley como  Le cavalier (el demonio)
Jacques Monod como Lelandart
Sylvie Bougoin como la pequeña Hansel
Gérald Denizeau como el padre Limberg
Maaike Jansen como Greta (Hermana de Anne)
Erwan Kerne como Jean y
Fred Personne como el doctor Wesener.
Género: Drama Religioso
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Formato: DVD5
Región: ALL
Sistema: NTSC
Productora: Studios Join Ville, France
Clasificación: Recomendación + de 13 años
     Se sugiere supervisión de los padres.